sábado, 18 de junio de 2016

La tempestad

Languidece la tarde,
la lluvia no cesa,
mis recuerdos prosiguen, 
y mi mirada perdida, 
en las gotas de agua

Te sigo esperando,
y parece perpetua mi espera,
se desvanecen mis sueños,
por suerte que esta tarde,
tengo el café ya servido,

En mi batallar de tempestades,
recuerdo a Samuel,
sus palabras sinceras,
su cuento de no acabar,
sin comienzo ni fin,

Y la lluvia prosigue
es muy fuerte,
parece ya un vendaval,
tu palabras no llegan
y yo con ansias de volar 

Me reconcilio con la soledad,
advierto el sonido del agua,
y de la leña crepitando,
recordándome con su azote,
el perpetuo castigo del fuego​

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