viernes, 30 de septiembre de 2016

Guerra a Muerte

Como un Don Quijote cabalgo Bolívar,
por independizar las tierras,
que el europeo se apropió
ese batallar en majadero lo convirtió,
pero la libertad del yugo español el logro

En 1813, decretó el “Guerra a Muerte”,
cuando los ya satisfechos criollos liberales, 
no querían saber nada de independencia,
Bolívar de inmediato creo la Gran patria

Impuso la concepción patriótica, 
en nuestro continente colonia,
y fue cuando nos dividimos 
en españoles y americanos

Con sello de sangre dicto la proclama:
Todo español es culpable
y todo americano inocente
aun no conspire o conspire
contra la libertad de la América

viernes, 23 de septiembre de 2016

Lléname

Lléname con tu fragancias,
multiplicarme en tu bondad,
 contagiarme de inocencia,

Cubre mi cuerpo,
de todas las caricias
y demasiadas ternuras
me produzcan el dolor

Tu boca me susurre
secretos cargados de pecados,
 así mi piel expresa sus sentidos
y sepa mi existencia que el amor existe

Perfecto amor existencial

La perfecta amante,
la verdad explicita,
mi existencia atada a ti

Simple ser...
¡y tú, el esplendor!
la vida infinita,
los océanos y las rocas

Que los dioses te eleven...
y vayas a sus altares mas sagrados, 
y desde allí tu pequeña creación
contempla tu amor infinito.


domingo, 4 de septiembre de 2016

La selva amazónica me atrapo

No puedo dilucidar otra narrativa que no sea referida a la Selva, al parecer la virosis con su acompañamiento febril, me induce a ver solo; araguatos, baquiros, serpientes, copos de altísimos arboles tan verdes, casi negros, la humedad de la lluvia impide que camine hacia otra narrativa. Sigo enferma de la selva.

Me siento culpable de haberme dejado llevar por la enigmática selva amazónica, tanto verdor me envolvió, como una ráfaga, el Karepakupay Meru me arrastro a sus aguas llenando y renovando mi extenuado cuerpo, entregome y soy un éxtasis de paz y placer infinito

Cuando le dije adiós


Nos fuimos caminando por la playa, nuestras huellas las iba borrando el viento, de repente tomaste mi mano muy fuerte, casi que nuestros cuerpos se fundieron en uno solo, nos miramos, vi en tus ojos una infinita tristeza, me separe enseguida de ti, corrí, corrí... me detuve, volví mi cara hacia ti, y te vi lejano, perdido, inmóvil, percibí que había corrido muchísimo.

Abrí mis brazos al inmenso mar, mire el infinito azul del cielo, al fondo un sol radiante casi rozando el horizonte, y grite a toda voz, He alcanzado mi libertad.