sábado, 7 de junio de 2014

Vehemencia fugaz en el subterráneo

Son las 6y30 de la mañana, corre a tomar el Metro en la estación más cercana a su zona; Plaza Sucre, debe estar en Parque Carabobo a las siete, a esa hora se inician las clases del postgrado en Ciencia Económicas que está realizando, más por enfrentar a una de las Autoridades Rectorales que por conocimiento o escalafón.

Llega a la estación y lo aborda a tiempo, ubicándose en la salida correspondiente a su destino, allí sujeta al pasamanos nadie la mueve, nadie  la separa de esa puerta de salida, se inicia el recorrido, en la siguiente estación por esa misma puerta donde esta enganchada, abordan muchos el transporte subterráneo pero solo uno de ellos decide permanecer también atado a esa salida, un joven blanco de bella mirada y seriedad desafiante, la mira, se miran, se aferran al pasamanos, sigue el recorrido y tal parece que ellos decidieron permanecer sometidos el uno frente del otro, sujetados a esa puerta de salida, así van, continúan el trayecto mirándose en actitud  como retándose entre ellos; no me moveré parece decir él y ella, yo estaba antes que tú en esta puerta.

viernes, 11 de abril de 2014

La letra Y


Por aquellos días en que la crisis en Grecia estaba más recrudecida que en los actuales momentos, (atención Grecia está mal lo que pasa es que la prensa mediática internacional busca otros escenarios para no desgastar el tema de Grecia y vender más noticias de crisis en otros países), pensaba el gobierno de Gracias en virtud de que la letra Y, está en casi todos los alfabetos de los diferentes idiomas que se hablan en el planeta tierra, privatizar dicha letra.

Es decir, esto iba a ocasionar que toda persona en cuyos nombre y apellidos apareciera la letra “Y” tendría que cancelar derechos por el uso de esta letra propiedad del alfabeto griego. Así igual tendrían que hacerlos los propietarios de aquellas empresas, industrias, comercios, fondos de comercio, centros comerciales que se identificaban en sus razones comerciales nombres que incluyeran la letra “Y”.


Este disparate histórico me ocasiono cierta angustia ya que mi apellido tiene la letra “Y” que tanto comencé a querer desde que la vi en él, pero que rechazaba en las clases de matemáticas, álgebra y demás disciplinas de las ciencias numéricas que nos fueron dictadas durante todos los estudios académicos que tuve a bien realizar.

Para regocijo mío, Grecia no puedo cometer este atropello, Ohhhhhhhhh, una de las que nos salvamos del capitalismo y yo sigo llevando gratis mi letra “Y” en mi apellido.
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