jueves, 11 de noviembre de 2021

Invierno en Lucera

Grises y ocres conforman
la existencia del glacial invierno
volviendo gélidas las manos
que se unen a los rígidos pasos
sobre las calles húmedas

Un silencio indefinido
descifra su inclemente sonido
dibujando en el paisaje la
melancolía  que reina en la ciudad

Desciende el hielo de la 
bóveda celeste convirtiendo 
las calles en un desierto blanco 
de infinita belleza
Es la magia invernal 
vistiendo a la ciudad.

Que raudo el sol se aleja
apresurando la llegada
de opacas luces dueñas 
de las largas noches
que oscurecen aún más 
los grises y ocres 
de fachadas viejas

Es triste, solitario,
hermoso y relajante; 
un éxtasis contemplativo
que solo el invierno crea cada año
para dar vida a los  grises y ocres 
con el  blanco hielo.

domingo, 17 de mayo de 2020

Algodón de azúcar

Yo sería en tus brazos
la cinta de seda,
un algodón de azúcar, 
o burbujas de color

Una leve sensación 
de alzar vuelo
cual pichón de colibrí,
o el rocio mañanero

Florecitas al borde del camino
La frágil copa de licor,
el deseo latente de placer
que se esfuma como 
el algodón de azúcar 

domingo, 3 de mayo de 2020

Soledad primaveral

Hoy el crepúsculo se 
expande de multicolores
y se reflejan en el mar
girasoles y violetas. 

En la inmensa soledad.
la Natura es la dueña
de la existencia confinada 

El silencio de la noche cósmica 
se interrumpe por el canto 
de las ranas 

En la vida nocturna los
grillos, saltamontes y
gusanitos de luz llenan 
el éxtasis nocturno

jueves, 30 de abril de 2020

La ventana

En la quietud de la noche
con su luna blanquisíma,
el tiempo transcurre
en silencio perpetuo,
la noche es muy larga
y la ventana cerrada
que nunca se abre

Tristeza

Aún sabiendo que la tristeza
es finita, hoy siento que
la mia es infinita

Llamo a la razón a discernir
y aceptar el sentido racional,
pero todo vuelve a ser confuso

Imposible comprender la melancolía
de mi desconsolado corazón,
que se rehúsa

Entre sueños y recuerdos
convierte mi tristeza
en infinita y dolorosa

Planeta tierra

El rumor del agua
la serenidad del aire,
el sonido de los árboles,
el crujido de los bambúes 
cuando la brisa los mueve,
el dulce nectar de las cayenas

Veo como la tierra 
exhala su humedad
con su aroma y belleza;
es un éxtasis natural,
una dicha, un ensueño
que hace desvanecer;
!tanta hermosura!

Regalo del universo al planeta,
la ofrenda de los dioses
que entre maravillas de colores
sensaciones y preludios
nos deja este tributo
 

domingo, 13 de mayo de 2018

El estafador

Aquel hombre elegante, de aspecto muy varonil, atractivo físico, manifestaba holgada posición económica, empresario y sin pareja sentimental, todo un proyecto muy envidiable y raro de encontrar


Llego a mi a través de las redes sociales, sin buscar, sin estar pendiente de una relación y menos a la distancia y en aquel momento de mi ansiada existencia de querer estar sola de todo; trabajo, familia, amigos y de mi pareja para entonces.

Decidí entretener mis momentos de mi angustiada vida con la visita de ese huésped virtual. pero a mi intuición guía de mis pasos, no le gustaba esa compañía y me incitaba a dudar y averiguar sobre el sujeto en cuestión.

Después de algunos meses de comunicación en los que me ofreció hasta matrimonio, pasando por viajes a Londres y una posible residencia en Las Bahamas, me oferto su estafa; pasar sus libras esterlinas a mis finanzas luego transferirlas a su cuenta en Londres, y debido a mi negativa me pidió 1000$ de préstamo, a lo que le respondí: ,- Yo jamas he visto un dolar en mi vida.

A los meses de cortar toda comunicación con este hermoso estafador revise su estado en las redes sociales, e indicaba
- Cuenta cerrada por email no confiable.
Sonreí y me dije; este estafador seguramente se equivoco de lugar geográfico


jueves, 9 de noviembre de 2017

Escombros

Desciende ahora 
la amarga lluvia del recuerdo
Se ha derrumbado el sueño que construimos
No era posible tanto amor y tanta dicha
para seres pequeños como nada

Anda suelta en los ojos la tristeza
y vamos ya camino del olvido
que no es estar donde antes estuvimos 
y no ser sino niebla y escombros

El araguaney y las guamayas

Salí de casa tan rápido como pude; llevaba el morral y mi vestimenta deportiva, iba a caminar y ejercitarme en aquel parque con su gran lago.
Al llegar vi pocas personas, los primeros en recibirme eran los patos en busca del alimento que siempre les llevaba, disfrutaba viéndolos correr apresuradamente hacia mi por su alimento, me senté con ellos en la grama para estar cerca y hacerlos de confianza.

De repente el cielo se hizo mas claro, como si el sol estuviera mas cerca de la tierra, para mi fue un bello regalo de la naturaleza, a penas mirando surgió de inmediato una lluvia de hojas amarillas que lleno mi cuerpo, la grama, a los patos y algunas cayeron al lago.
Maravilla por ese esplendor alce la vista al campo galáctico y la sonrisa se presentó de inmediato, eran las guacamayas que en su alborotar desprendían las hojas del araguaney hasta esparcirlas por el aire como plumitas de aves y en algarabía habían separado ramas, lo que dejaba ver la entrada del sol.

Que extraordinaria mañana, entre verdes, blancos y amarillos llenaba mi vida de juventud, amor e infinito placer.

Hace un año que no voy, ahora vivo en la ciudad alemana de Jena, rodeada de montañas, acantilados y bosques todo hermoso, pero nunca veo un araguaney y mucho menos las guacamayas

Matices

Sus labios carmesí,
cabellos plateados,
miraban el horizonte gris,
y desde la ventana azul
yo la contemplaba

El anillo de oro

Con gran entusiasmo , disciplina y dedicación, Anita fue guardando en una caja de madera parte de su sueldo; era para comprarse un anillo de oro como homenaje a su primer trabajo de analista de Seguros.
El anillo estilo graduació donde haría grabar sus iniciales ALB.

Una vez completo sus ahorros lo compró, lo usaría por siempre como símbolo de su esfuerzo. Así fue, su anillo lucía en el dedo anular de su mano derecha siempre.

Pero un día, despertó y luego de su arreglo personal fue a buscar su anillo y no lo encontró, reviso, escudriño y nada, por ningún lado estaba su trofeo de oro que usaba en el dedo anular.

Pasaban los días y era infructuosa la búsqueda, casi decepcionada y triste cada día, por no lograr encontrar su anillo, hasta aquella noche que tuvo un sueño revelador.
Sonó que estaba debajo del agitador de la lavadora; se levanto y dirigió al lavandero, saco el agitador y allí estaba su anillo de oro.
Maravillada por el sueño revelador guardo silencio y comenzó a usar nuevamente su anillo que decidió llamarlo mágico.

jueves, 13 de julio de 2017

Trussardi

El vuelo se retraso como 2 horas, cuando al fin llegue, el esperaba angustiado, claro era nuestra primera cita, yo venia desde Panamá y el de París, su angustia ante mi retraso le impidió abrazarme, mientras que yo estaba muy tranquila y feliz de haber llegado.

Nos fuimos directo al hotel de lujo de aquella isla caribeña mitad francesa y la otra holandesa, en la inmensa habitación fue desempacando uno a uno los regalos que traía para mi, algunos todavía los conservó intactos; eran revistas de modas de Francia, carteras, estuches para maquillajes, uñas, pendientes, libros y un perfume italiano llamado Trussardi.

Yo tenia 36 años y el 61, pretender a una mujer tan joven le hacia sentirse dueño de una parte importante de las cosas que se quieren alcanzar en la vida, para mi tener por vez primera, un hombre que me hiciera sentir la princesa de aquellos cuentos que leía en mi infancia, pero con un príncipe casi padre.

Fueron 7 días entre palmeras, cocoteros, bebidas caribeñas, paseos en yates, exquisita gastronomía, múltiples orgasmos cuyos gritos se expandían por los pasillos del piso 3 donde estaba nuestra habitación, besos de gran pasión otoñal y hasta consejos de vivencias mundanas.
Nuestra despedida feliz con promesa de un retorno inmediato, solo que razones ideológicas nos separaron; fascismo contra comunismo, aquella fue una fascinación mientras no se hablo de ideologías, era un mundo perfecto.
Ahora tengo a Trussardi que solo en eventos ocasionales va en mi cuerpo y de vez en cuanto me recuerda al fascista.

lunes, 26 de junio de 2017

Los billetes en el suelo

Cuando el pago del bono de alimentación se hacia por cesta ticket, un obrero de la Universidad donde trabaje, me vendía sus ticket porque necesitaba el dinero, se los pagaba al valor exacto.

Siempre hacíamos el canje, yo sentía que ayudaba al necesitado, pero un día este Sr. me hizo una trampa para salir beneficiado a costa de mi bondad (culpa del nombre con el que me registraron que indica mujer ciega), me pidió el dinero y no me entrego la cantidad equivalente en cestas ticket a pesar de mi reclamo, hizo que tenia razón, lo deje hasta allí.

A la hora del almuerzo salí, y de regreso pensaba en el hecho, no era el dinero, sino la viveza y caer una por tonta, hice el recorrido por el camino mas largo y solo, de repente tropiezo con algo, miro al suelo y veo una cantidad de billetes envueltos, los tomo, veo alrededor, nadie, regreso a la oficina

Voy a mi cubículo revisó los billetes y ascendían en total a mas de tres veces la pérdida de los cesta ticket


Samurai

Recuerdo la calle de tu casa, mis pies y las cholas entre la arena y agua de mar, tu perro Samurái corriendo a encontrarme con su olfato tan afinado, cuando el almuerzo te llevaba, tenia 14 años y la ilusión virgen e intacta de una adolescente.
Tú, padre en la choza que acondicionaste para abstraerte del mundo, entre lienzos, pinceles y colores múltiples, vivías tu con la naturaleza marina y Samurái.
Yo llevaba siempre el almuerzo que te preparaba, sabia que no tendrías mas horas que para tus colores.
Ahora, tengo 46 años, recorro tu marina, los colores azul, blanco, naranja y gris, ya no esta tu choza y mucho menos Samurái, como tampoco estas, tú amado padre mio.

Quisiste hacerme como tu, de colores e imaginación de imágenes, no se pudo, me gustaba ver todo y escribirlo, tu tarea era muy difícil para mi.
Tantos colores como los difumino? Nunca pude, en cambio las palabras se abrazaban a mi lápiz y perseguían mis pasos para expresar todo lo que tu no veías sino en colores.
Estas en ese paisaje que ahora admiro, en mis recuerdos, las letras que me guían y en todos los Samurái que siempre acaricio por tus calles.

jueves, 1 de junio de 2017

La ladrona de cerezas

El siempre le hablaba de su bosque de cerezos, de los pajaritos que allí habitaban, las matas que rodeaban el bosque, la inmensa vegetación verde oscura, el cielo azul claro desprovistos de nubes, la tierra húmeda producto del río que a metros corría.


Seguramente ese hermoso bosque verdirojo azul lo ataba a ese pueblo, de pocas casas, el taller de carros donde trabajaba, un incipiente local de ventas de alimentos y el bar donde todos los hombres iban desde el viernes a beber y botar el dinero, que difícilmente conseguían durante la semana, en cualquier labor.

Ella soñaba con el bosque y entrar al paraíso de los cerezos, vivir la pasión de la naturaleza; saciarse de cerezas, bañarse en el arrollo que cerca estaba, mirar un cielo sin nubes y caminar descalza y desnuda por la húmeda tierra.

Un día a la hora del ángelus, se fue a conocer el bosque de cerezos de esa maravillosa creación natural, era muy fácil llegar y como era la hora del almuerzo estaría totalmente sola.
Su impresión ante aquel campo de belleza, armónicamente creada por la naturaleza fue un impacto a sus ojos.
Corrió, observo todo, camino descalza y en una cesta de mimbre tomo cuantas cerezas pudo y lleno el cesto y salio en veloz carrera.

Esto se convirtió en su apasionante y maravillosa rutina, siempre a la hora del ángelus, entraba y robaba cerezas del color de sus labios gruesos y sedientos de cerezas.

martes, 9 de mayo de 2017

La lluvia y la niña

Akita no tenia mas de 12 años, su imaginación corría mas que la lluvia cuando caía sobre la quebrada Catuche, era una inundación de sueños que vivía en la gran casa de El Valle.
La tierra húmeda llenaba sus pies descalzos; confundiedose en el pantano pies, tierra, agua y pantano.

Para ella, la lluvia era el rió, el lago, la fuente, los embalses y el mar que nunca había visto, y sus sueños quedaban atrapados en el agua, que en torrente cubría su cuerpo de niña entrando a la adolescencia.
El agua representaba la mística magia de ser libre, de emprender sueños que eran rotos por la cotidianidad de la vida familiar en aquella casa prisión  

Hemisferio Norte


Son largas las noches
cuando el invierno llega,
el silencio...dueño
de la existencia

La primavera a veces no llega,
el invierno es mas largo,
y cuando arriba el verano
más ardiente se torna
y nos arropa el sol
hasta media noche

Bellos crepúsculos
dibuja el otoño,
que inducen a la tristeza
porque recuerdas
esos constrastes de colores,
con los del cielo caraqueño

viernes, 28 de abril de 2017

La monja en la ventana

Salimos hacia San Giovanni Rotondo como las 12 del mediodía, un viaje de 2 horas, llegamos a las 2pm, era una visita turística, ese pueblo se caracteriza por el turismo religioso y de salud.

Hay muchos hoteles y todo tipo de hospedajes que albergan religiosas, peregrinos y personas que van para asistencia de salud, en el prestigioso hospital que allí se encuentra.

A pesar de ser tan visitado, los restaurantes conservan el horario de descanso, después del almuerzo permanecen cerrados, si llegas después de la esa hora, debes acudir a la comida ligera que venden en los locales improvisados.

Después de hacer el recorrido y ver la
iglesia de 3 pisos, el museo del padre Pío y el hospital, Atti fue a buscar comida ligera para los dos, mientras yo me quede sentada frente a un edificio como de 5 pisos mientras llegaba la comida.

Observaba, el edificio, la calle, las pocas personas que por esa vía circulaban, de repente alce la vista y vi una ventana abierta y la figura de una monja que veía desde esa ventana; estaba inmóvil mirando no se que, porque en esa área no había nada que se podría ver, solo aquel banco donde yo esperaba y una calle solitaria.
Me llamaba la atención aquella religiosa y por curiosidad me dedique a verla todo el tiempo que estuve sentada en aquel banco era como un reto que me trace; ver cuando ella se retiraría de esa ventana, para comprobar que era humana y no una figura de madera, piedra o arcilla.

Así estuve, no se por cuanto tiempo, ella en ventaja, ver hacia abajo le era mas fácil, no se inmutaba y eso retaba mi curiosidad, al rato que llega Atti con la comida, panes con queso, jugo y un yogur, fue el momento de distracción, cuando alce mi vista ya no estaba.

Mientras comía reflexiones; si era humana, al levantarme del banco sentí una sensación de cansancio y profundo sueño, como si hubiese estado despierta muchos días, ahora creo que seria la posición de mirar hacia arriba, que indujo a algún elemento físico mental de mi cerebro a caer en sueño.

Mientras esperaba el transporte de regreso no era un ser atento, era una especie de zombie sumergida en un letargo de años, dormí todo el trayecto y al llegar a casa volví a dormir.
No se si esa monja me robo la energía, o si fue la posición cabeza hacia arriba que perturbo mi estado de alerta.

domingo, 9 de abril de 2017

Ese extraño objeto

La Casa Rectoral siempre me pareció una funeraria, sus pasillos decorados con imágenes y cuadros de santos católicos, baúles, muebles y lámparas, todo ambientado al estilo colonial, enmarcado en un silencio que se adueñaba de todos los espacios y rincones.

Llamaba mi atención una puerta que nunca abrían, incitando a mi curiosidad por saber que custodiaban en ese espacio secreto.
Todo rigurosamente limpio y en su lugar, en antaño se constituyo como casa principal de esa hacienda, que hoy es la Universidad Simón Bolívar

Por razones de trabajo, me quede un día por la noche para concluir un trabajo de urgencia, ya a las 5 pm era un cementerio, porque todos se iban a las 4pm y el silencio se hacia escuchar, junto con la llegada de los murciélagos con su silbar característicos, las guacharacas anunciando la noche y los loros su alboroto para recogerse
A eso de las 7 pm me levante del escritorio para ir al baño, no lo había hecho antes porque el temor a tanta oscuridad, silencio y soledad me mantenían aferrada al escritorio.

Decidí ir al baño mas cercano, estaba en el Despacho del Rector, entre y luego de orinar, llamo mi atención que ese pequeño espacio era diferente al resto de la Casa Rectoral.
Estaba ambientado a un estilo clásico actual, había un estante enchapado en fórmica blanco...extrañe esa decoración y seguí viendo las otras cosas que lo componían.
Movida por la intensa curiosidad abrí el estante blanco, casi quede inmóvil cuando un objeto negro se abalanzo sobre mi envolviéndome totalmente, no grite, intente zafarme de aquello logrando mi objetivo con éxito, fue entonces cuando percibí que aquella cosa negra que callo sobre mi arropándome, era la toga que usaba el Rector para los actos académicos y conservaba en ese estante, junto a unos libros, el birrete y rollo de papel sanitario.

Cuidadosamente la volví a colocar en su respectivo lugar, cerré el estante, salí del baño, fui a mi escritorio, apague las luces y salí despacio para aparentar valentía y me fui al carro, metí mis llave y salí directo a mi casa.

Aquel muchacho moreno

Eran las 8am, Mariana hacia la cola para abordar el bus que la llevaría a las playas del Litoral, iba en compañía de su hermana y su madre.
Tenía 16 años, vestía con ropas ligeras y zapatos deportivos. cabellos largos y un morral, delgada, de baja estatura, pero de proporciones que semejaban un reloj de arena.

En la cola, detrás de ella estaban su hermana y su madre, delante de ella un muchacho moreno, simpático, de unos 18 a 20 años, extrovertido iba con por dos muchachos de igual edad.

Mariana, observaba el acontecer y las charlas de la gente. de repente el muchacho voltea y la mira fijamente, ella se sorprende, lo ve como si en ambos surgieran pensamientos que solo la imaginación podía crear para ellos.

Él no establece conversación, entona las letras de una canción que estaba en moda: <Si te acuerdas de mi
de nuestro amor/de aquellos días de ilusión /llámame si me recuerdas

Mariana observa en silencio, y le parece tonto llamar su atención de esa forma, él continua./De aquellas noches sin final.

Cuando mas entusiasmado esta el muchacho en su canto, sus amigos lo interrumpen llamándolo y acude a ese llamado, y como replica, la madre de Mariana también le hace un llamado que ella atiende, pareciera que el universo actúa para interrumpir el romántico acercamiento entre esos dos jóvenes.

Terminada la conversación con sus amigos, el muchacho va en busca de Mariana se sorprende al ver en su lugar a su hermana, a la cual pregunta:
_ Dónde esta la muchacha que estaba acá? Su hermana la llama para que se ubique detrás de aquel muchacho.
Pero eso no sucede, porque enseguida llegan dos unidades con destino al Litoral, aquella cola que era orden y disciplina, se vuelve un tumulto y todos quieren abordar de inmediato las unidades sin respetar el orden de las colas.
Mariana, su hermana y madre abordan una unidad y se ubican en sus asientos, esa unidad se va llenando en su totalidad, y de repente Mariana se levanta y mira todos los asientos en busca del muchacho pero no esta, deduce que abordo la otra unidad.

Luis entra a la tienda de música, va en busca de una canción de su juventud " Si te acuerdas de mi Llámame" de repente admira la presencia de una dama elegante, sobria, de cuerpo de reloj de arena. Ella esta en el área de música ligera, él intenta abordarla pero otro caballero se le acerca y le dice:
_ Mariana, tengo lo que buscas, ella le sonríe, se toman de las manos y salen del local.
El caballero moreno queda solo